Las buenas obras de arte cuando vienen a la mente es necesario que te encuentren trabajando y puede que si las no tan buenas también te encuentren trabajando al menos dejan que el alma se libere, ¿He dicho el alma? esa de la que tanto se habla y tan poco se conoce.
Y en artes marciales totalmente necesaria. Pero hay tanta gente que la disfruta y tantos artistas marciales que de artistas tienen poco y del alma menos.
Soy consciente que he empezado un poco fuerte, pero es lo que pienso, porque sin pretenderlo se menciona muchas veces sin decir su nombre, al tiempo que muchos la nombran sin saber exactamente lo que es.
Pero puestos a elucubrar voy a contar una historia real, que como es mía la voy a contar en primera persona, porque hace más de un año que dejé de sentir el alma, para unos el hara, para otros el tan tien, para mi creo que los que sitúan la energía en dicho lugar saben bien lo que es sentir el alma aunque no la mencionen como tal.
Es cuando ciertas disciplinas empiezan a encontrar un valor añadido que no se encuentra en cualquier lugar, por eso yo, cuando dejé de encontrarla en mis entrenamientos empecé a pensar que había perdido el alma.
Un día en la ducha noté un bulto, no quería pensar lo que realmente era, podía ser un mal movimiento que me había dejado una pequeña inflamación y de esa manera empecé a intentar solucionar lo que mi mente me indicaba y a mi intuición negaba, seguía trabajando y nada se solucionaba, estuve un tiempo de reposo y todo andaba a peor hasta que dejé aflorar a mi intuición y dí por hecho que mi intestino había dejado de estar totalmente alojado en esa olla a presión donde habita y empezado a aflorar por delante, hice público a un par de personas mi problema y que lo mejor era poner solución quirúrgica, tras meses de espera ha llegado, y cuando todo está reciente y no tengo la certeza que todo ande bien, estoy volviendo a sentir el alma.
Estoy en fase de reposo, pero tengo una herramienta que es una maravilla que estoy usando desde el primer día, el Zhan Zhuang, me sirve para meditar y volver a mi respiración, esa que procuro aprender del verdadero Pranayama.
Y dispongo de tiempo...y pienso...y no será que los Samuráis cuando se hacían el Harakiri estaban entregando su alma, porque si bien hay muchas formas de suicidarse de hacer Sepuku sólo hay una. Y dispongo de tiempo...y pienso...y no será que cuando los yoguis hablan de la verdadera forma de respirar lo que realmente están haciendo es fortalecer el alma, porque ellos ya tenían técnicas de respiración que ahora se presentan como novedosas aunque tengan miles de años. Y como tengo tiempo... y pienso... no será que Pepe Pilates cuando nos habla de su tipo de respiración lo único que hace es demostrar que realmente conoce una forma superior de respirar y nos la ofrece al público que en muchos casos ha sido como "echar las joyas a los cerdos", porque son muchos los que están y pocos los que sienten el alma, esa de la que no se habla y se siente dentro. Porque esa olla a presión que es nuestro proceso digestivo tiene mucho más de lo que conocemos y yo ahora estoy volviendo a descubrir, y son tantas las cosas que me vienen a la cabeza que mejor lo dejamos con lo puesto, perdón, con lo dicho, porque os podría sorprender hasta la importancia de los pedos, que huelen mal?, puede pero que informan de mucho, todavía recuerdo a mi madre cuando me pedía sacar la lengua para hacer un rápido diagnóstico de mi salud, o cuando lo primero que hacían en un niño que estaba mal era inspeccionar la heces, también huelen mal, pero disponen de mucha información.
Y si dispongo de más tiempo... y sigo pensando...ya escribiré sobre la importancia de las tripas en nuestra cultura tradicional, esa que nos avergonzamos a veces y no queremos demostrar que son nuestros orígenes, aunque realmente ya estaban en la llanura Manchega cuando nos empezaron a llegar las moderneces orientales. Eso lo dejo para otra ocasión.
taekydo
Sobre artes marciales en general; y experiencia personal, de un individuo que enamorado de estas disciplinas y de toda la filosofía que las acompaña, empezó a practicar cuando la vida y la economía le permitió, pero que no ha perdido su gusto por estas disciplina.
lunes, 12 de noviembre de 2018
martes, 3 de julio de 2018
La vuelta al mundo real
Que bien se planifica, todo es muy sencillo, pero una planificación no tiene sentido si no se encardina en la vida real, por ello todo proyecto inicial tiene que ir revisándose para poderlo llevar a la práctica.
Conforme vamos intentando cumplir con un horario, unos entrenamientos, la realidad humana que intenta disciplinarse nos aplasta con los achaques de la edad, con los dolores de la intensidad en el entreno, con la recuperación que no llega.
Volveremos a planificar preguntándonos ¿ para qué?, si no he sido capaz de recuperar un dolor crónico de rodilla, si las articulaciones se siguen resistiendo al trabajo duro con líquidos inflamables, y si la cabeza o el miedo a las perdidas hace que se dude de la verdadera finalidad de enchufar el despertador.
Y van pasando los meses sin ver que se cumplan los objetivos, el tiempo es inexorable, y ayuda al desánimo, entonces toca respirar profundamente, revisar los sentimientos y comenzar de nuevo. Edificar sobre los aciertos y retirar lo negativo.
Y que ocurre cuando se ha perdido hasta la salud, pues simplemente que más o menos jodido, inicio otro blog
Conforme vamos intentando cumplir con un horario, unos entrenamientos, la realidad humana que intenta disciplinarse nos aplasta con los achaques de la edad, con los dolores de la intensidad en el entreno, con la recuperación que no llega.
Volveremos a planificar preguntándonos ¿ para qué?, si no he sido capaz de recuperar un dolor crónico de rodilla, si las articulaciones se siguen resistiendo al trabajo duro con líquidos inflamables, y si la cabeza o el miedo a las perdidas hace que se dude de la verdadera finalidad de enchufar el despertador.
Y van pasando los meses sin ver que se cumplan los objetivos, el tiempo es inexorable, y ayuda al desánimo, entonces toca respirar profundamente, revisar los sentimientos y comenzar de nuevo. Edificar sobre los aciertos y retirar lo negativo.
Y que ocurre cuando se ha perdido hasta la salud, pues simplemente que más o menos jodido, inicio otro blog
sábado, 19 de agosto de 2017
Sistema, orden y eficacia.
Así es como recuerdo mis estudios sobre los principios de la pedagogía, lo cierto es que a veces pensamos que las cosas ocurrieron tal y como las recordamos, pero de una u otra manera, estos tres vocablos que me acompañan hace más de 40 años me han ayudado bastante en mi trabajo.
Por eso considero como tantas otras veces que es necesario volver a los principios, sobre todo cuando cambia el escenario y los tiempos.
Para la primera coordenada cartesiana podríamos tomar la palabra "sistema", que por cierto puede ser bastante compleja, pero voy a simplificarla para encauzar el entrenamiento, primero en el tiempo, determinando cuando y cuanto voy a entrenar, algo que puede resultar más difícil de lo que pueda parecer, ya que sobre el papel planificar es una cosa y ponerse al entrenamiento es otra y en mi caso han sido demasiadas las veces que no llego a cumplir los tiempos de entreno,
Pero para cuadrar el tema del párrafo anterior, tendré que deslindar el entrenamiento físico del entrenamiento técnico y en mi caso puede resultar mucho más complejo ya que tendré que ver cuántos materias voy a coger, así como el nivel que pretendo alcanzar. No es lo mismo entrenar Aikido solamente, que plantearme volver a competir en Taekwondo sin olvidar el Aikido, pero todo no termina si pretendo volver al Hapkido. Todo esto sin olvidar el Haidong Gumdo. Todo se vuelve complejo! Pero para esto están los papeles, donde se escribe y se borra y si es necesario se tira para volver a otro nuevo.
La segunda coordenada cartesiana sería el orden, priorizando de lo más importante a lo menos y eso teniendo en cuenta los objetivos en base a los exámenes y las competiciones que pueden variar bastante. Pero el orden en importancia sobre las materias a priorizar no lo es todo, también lo es en el tiempo más aprovechable.
La tercera coordenada cartesiana vendría como resultado de las dos anteriores, si las planificación física es buena, las lesiones respetarían la calidad y la cantidad de trabajo siempre que vengan de un buen trabajo, pero este tema se complica bastante en las artes marciales. El resto de la eficacia tendría menos importancia ya que no estaría relacionada ni con la consecución de cinturones y los resultados en las competiciones. En la sociedad actual la eficacia no suele estar relacionada con el verdadero objetivo de las artes marciales ya que la lucha por la vida ahora en nuestra sociedad no suele ser lo fundamental en nuestro día a día.
Por eso considero como tantas otras veces que es necesario volver a los principios, sobre todo cuando cambia el escenario y los tiempos.
Para la primera coordenada cartesiana podríamos tomar la palabra "sistema", que por cierto puede ser bastante compleja, pero voy a simplificarla para encauzar el entrenamiento, primero en el tiempo, determinando cuando y cuanto voy a entrenar, algo que puede resultar más difícil de lo que pueda parecer, ya que sobre el papel planificar es una cosa y ponerse al entrenamiento es otra y en mi caso han sido demasiadas las veces que no llego a cumplir los tiempos de entreno,
Pero para cuadrar el tema del párrafo anterior, tendré que deslindar el entrenamiento físico del entrenamiento técnico y en mi caso puede resultar mucho más complejo ya que tendré que ver cuántos materias voy a coger, así como el nivel que pretendo alcanzar. No es lo mismo entrenar Aikido solamente, que plantearme volver a competir en Taekwondo sin olvidar el Aikido, pero todo no termina si pretendo volver al Hapkido. Todo esto sin olvidar el Haidong Gumdo. Todo se vuelve complejo! Pero para esto están los papeles, donde se escribe y se borra y si es necesario se tira para volver a otro nuevo.
La segunda coordenada cartesiana sería el orden, priorizando de lo más importante a lo menos y eso teniendo en cuenta los objetivos en base a los exámenes y las competiciones que pueden variar bastante. Pero el orden en importancia sobre las materias a priorizar no lo es todo, también lo es en el tiempo más aprovechable.
La tercera coordenada cartesiana vendría como resultado de las dos anteriores, si las planificación física es buena, las lesiones respetarían la calidad y la cantidad de trabajo siempre que vengan de un buen trabajo, pero este tema se complica bastante en las artes marciales. El resto de la eficacia tendría menos importancia ya que no estaría relacionada ni con la consecución de cinturones y los resultados en las competiciones. En la sociedad actual la eficacia no suele estar relacionada con el verdadero objetivo de las artes marciales ya que la lucha por la vida ahora en nuestra sociedad no suele ser lo fundamental en nuestro día a día.
domingo, 18 de junio de 2017
Sigo estando
A veces el silencio puede significar demasiadas cosas, son muchos los meses pasados, muchos los días sin sentarme ante este momento de reflexión y lo que es peor, una vez acostumbrado al silencio te queda poco por contar.
Cierto que ha pasado tiempo, al igual que han pasado esfuerzos, sudores, exámenes, cursos y tantas cosas que seguro que si intento recordarlas, serán muchas las que deje en el tintero.
Por no decir los interrogantes no solucionados, sobre la madurez alcanzada, sobre si la ejecución técnica ha sido la correcta, si todo esto sirve para algo cuando le aplico la velocidad correcta, intuición famosa y milagrosa palabra que nunca encuentro cerca de mi humilde persona o que simplemente se aleja cada vez que pienso en ella, por tanto no ha sido un abandono, sino una evolución.
Ahora comprendo que uno puede correr mucho, pero en grupo se llega más lejos, realmente mis avances han sido en las disciplinas compartidas, ya que de nada sirve mi maestría en Taekwondo, si al final no dedico parte de mi tiempo diaria a su práctica, de nada sirven mis conocimientos en Hapkido sin insistir en seguir recorriendo una camino que se me antojaba maravilloso hace demasiados años, cuando lo único que había en mi cabeza eran muchas teorías maravillosas, de nada sirven los profundos cimientos en karate si quiero refugiarme en ellos ya que lo único que tengo no puede protegerme de nada ya que no he seguido edificando en ellos.
Con esto quiero decir que el esfuerzo constante y consciente ha venido del grupo, dos han sido en los que me he refugiado, por una parte el Tai-Chi, donde me he sentido como un pez en aguas claras, ya que mi práctica ha estado ligada a la enseñanza, el grupo no ha crecido en número, ya que entre otras cosas no era esa mi intención y que lo que realmente pretendo es formarme con la práctica compartida y ver como mis...alumnas mejoran día a día con una ilusión que nunca podía imaginar en los orígenes. La antítesis ha venido de la mano de la práctica del Aikido, en este caso todo ha sido al revés, el que tiene que aprender se ha intentado unir al grupo, y puedo decir que los grupos en los que he entrenado han tenido algo especial, sobre todo la magia de los compañeros, esos que te van corrigiendo día a día, ukemi a ukemi, esos con los que compartes sonrisas, desazones por pensar que no progresas suficiente y sobre todo birras de final de largas jornadas, birras y comidas en cursos que parecen interminables, pero que una vez terminado tienes sensaciones muy especiales. Antítesis por ser maestro en uno y en otro procurar dejar mi ego en la puerta para que el maestro vaya dirigiendo la enseñanza, algo mucho más difícil de lo que parece en mi caso, no es sencillo después de tantos años de bagaje en este mundo no pensar en lo vivido, no pensar donde seré capaz de llegar, para centrar la atención en detalles que se me escapan en cada explicación, para aprender ejecutando y recibiendo las técnicas en cada momento y con cada compañero, una riqueza en la que no debemos pensar, sino adaptarnos a la situación. Detalles de se van puliendo diariamente y empezar a ser consiente de que "lo que realmente importa no es donde voy a llegar siendo como soy, sino que la distancia por recorrer no se puede acortar" el único atajo que podemos encontrar es "recorrer el camino de forma consciente, disfrutando cada momento", los otros caminos nunca nos llevarán a buen puerto.
Cierto que ha pasado tiempo, al igual que han pasado esfuerzos, sudores, exámenes, cursos y tantas cosas que seguro que si intento recordarlas, serán muchas las que deje en el tintero.
Por no decir los interrogantes no solucionados, sobre la madurez alcanzada, sobre si la ejecución técnica ha sido la correcta, si todo esto sirve para algo cuando le aplico la velocidad correcta, intuición famosa y milagrosa palabra que nunca encuentro cerca de mi humilde persona o que simplemente se aleja cada vez que pienso en ella, por tanto no ha sido un abandono, sino una evolución.
Ahora comprendo que uno puede correr mucho, pero en grupo se llega más lejos, realmente mis avances han sido en las disciplinas compartidas, ya que de nada sirve mi maestría en Taekwondo, si al final no dedico parte de mi tiempo diaria a su práctica, de nada sirven mis conocimientos en Hapkido sin insistir en seguir recorriendo una camino que se me antojaba maravilloso hace demasiados años, cuando lo único que había en mi cabeza eran muchas teorías maravillosas, de nada sirven los profundos cimientos en karate si quiero refugiarme en ellos ya que lo único que tengo no puede protegerme de nada ya que no he seguido edificando en ellos.
Con esto quiero decir que el esfuerzo constante y consciente ha venido del grupo, dos han sido en los que me he refugiado, por una parte el Tai-Chi, donde me he sentido como un pez en aguas claras, ya que mi práctica ha estado ligada a la enseñanza, el grupo no ha crecido en número, ya que entre otras cosas no era esa mi intención y que lo que realmente pretendo es formarme con la práctica compartida y ver como mis...alumnas mejoran día a día con una ilusión que nunca podía imaginar en los orígenes. La antítesis ha venido de la mano de la práctica del Aikido, en este caso todo ha sido al revés, el que tiene que aprender se ha intentado unir al grupo, y puedo decir que los grupos en los que he entrenado han tenido algo especial, sobre todo la magia de los compañeros, esos que te van corrigiendo día a día, ukemi a ukemi, esos con los que compartes sonrisas, desazones por pensar que no progresas suficiente y sobre todo birras de final de largas jornadas, birras y comidas en cursos que parecen interminables, pero que una vez terminado tienes sensaciones muy especiales. Antítesis por ser maestro en uno y en otro procurar dejar mi ego en la puerta para que el maestro vaya dirigiendo la enseñanza, algo mucho más difícil de lo que parece en mi caso, no es sencillo después de tantos años de bagaje en este mundo no pensar en lo vivido, no pensar donde seré capaz de llegar, para centrar la atención en detalles que se me escapan en cada explicación, para aprender ejecutando y recibiendo las técnicas en cada momento y con cada compañero, una riqueza en la que no debemos pensar, sino adaptarnos a la situación. Detalles de se van puliendo diariamente y empezar a ser consiente de que "lo que realmente importa no es donde voy a llegar siendo como soy, sino que la distancia por recorrer no se puede acortar" el único atajo que podemos encontrar es "recorrer el camino de forma consciente, disfrutando cada momento", los otros caminos nunca nos llevarán a buen puerto.
martes, 10 de febrero de 2015
cuando las cosas se hacen...reflexionamos sobre los errores
Lógicamente, cuando las cosas se hacen bien no hay problema con casi nada, nuestro cuerpo responde de forma maravillosa y avanzamos hacia estar un poco mejor - quería decir la perfección, pero eso no existe-
El problema sobreviene cuando el que empieza a hacer Aikido es un abulescente (abuelo con espíritu de adolescente). Esto es realmente serio, es una persona que quiere llegar, pero que su cuerpo no responde.
Podemos resolver el tema de múltiples maneras, la primera sería buscar un entrenador personal de calidad, pero estos no aparecen por mi pueblo, tendría que salir fuera a buscarlo y a unos precios que no me puedo permitir.
Otra forma de resolverlo sería entrenar de forma regular y con conciencia de todo mi progreso, otro problema y es que en mi pueblo no tengo un club de Aikido y que el más cercano se encuentra a 80 km, y un servidor "erre que erre", que me gusta esta disciplina, que me puede ayudar una barbaridad a nivel personal.
Pues a pesar de ser indisoluble la persona como tal me voy a centrar en el soporte físico, en lo que puede aportar a mi cuerpo.
El aikido es relajación, relajacion significa callar para escuchar, puedo callar mi boca para escuchar al interlocutor o puedo callar mi mente para escuchar a mi cuerpo, de la misma manera que puedo relajar mi espíritu y trabajar con la única recompensa del trabajo bien hecho, o la sonrisa ante los errores cometidos en el proceso de aprendizaje, pero no puedo estar relajado haciendo algo,ni siquiera respirando pues solamente estoy relajado en el momento final de la espiración, pues el diafragma es el único momento en que se relaja. Pero la relajación también es el único método de recolocar mis huesos cuando han sido desplazados de su postura original, y sin darnos cuenta el aikido me recoloca, de devuelve a esa postura original, posee esa magia siempre que lo practiquemos relajadamente y con la sabia aportación de un buen profe, compañero o simplemente con ese sentido tan poco común llamado sentido común.
Sin embargo otra de las cualidades físicas básicas que considero maltratadas en el aikido es la fuerza, la fuerza no es simplemente una formulita que casi todos conocemos como que la fuerza es el producto de la masa por la aceleración. Esto nos llevaría la conclusión de que sin fuerza no hay movimiento y a estos niveles de Artista Marcial no se llega sin más. Acaso dicha formula no está relacionada con el coseno del ángulo al que aplico mi fuerza, si la aplico en la dirección correcta dicho coseno es uno, lo que da total validez a la formula, pero si la dirección es a 90º el coseno es cero y la formula no vale para nada, este camino es el intermedio, que debemos conocer para llegar a la anticipación de los grandes maestros y que sin embargo no prestamos demasiada atención, simplemente miramos el final y pasamos de largo por la correcta ejecución de la técnica, Picaso puede opinar que le gustaría pintar como un niño, pero ha pasado por largas sesiones de ajuste entre lo que quiere plasmar y la mano que lo dibuja, de la misma manera que vemos a un gran maestro y nadie se fija en la fuerza de voluntad que ha supuesto llegar a esos niveles de adiestramiento tras en las largas sesiones. La gran dificultad que supone la fuerza estriba en el ajuste de la dirección y aplicar la fuerza justa, si la dirección es la correcta ya hemos dicho que el coseno del ángulo es uno, pero el otro gran problema estaría relacionado con la cantidad de fuerza, de tal manera que si aplico demasiada, puede que ejecute la técnica, pero todo es proceso es un engaño ya que suele ser el uke el que se acopla a mi mala actuación y a eso le llamamos ser un buen uke -mentira-, de la misma manera que insistimos en trabajar relajadamente y el susodicho buen uke se vuelve a acoplar a mi mala actuación. De esta manera montamos un paradigma que no tiene mucho que ver con un verdadero arte marcial interno.
Podríamos concluir que para recolocar el armazón que son mis huesos más que andar totalmente relajado he de aplicar la fuerza justa y cuanto menor sea dicha fuerza es que voy encontrando el equilibrio. ¿Equilibrio?, ¿Movimiento?, todo eso para otro día.
El problema sobreviene cuando el que empieza a hacer Aikido es un abulescente (abuelo con espíritu de adolescente). Esto es realmente serio, es una persona que quiere llegar, pero que su cuerpo no responde.
Podemos resolver el tema de múltiples maneras, la primera sería buscar un entrenador personal de calidad, pero estos no aparecen por mi pueblo, tendría que salir fuera a buscarlo y a unos precios que no me puedo permitir.
Otra forma de resolverlo sería entrenar de forma regular y con conciencia de todo mi progreso, otro problema y es que en mi pueblo no tengo un club de Aikido y que el más cercano se encuentra a 80 km, y un servidor "erre que erre", que me gusta esta disciplina, que me puede ayudar una barbaridad a nivel personal.
Pues a pesar de ser indisoluble la persona como tal me voy a centrar en el soporte físico, en lo que puede aportar a mi cuerpo.
El aikido es relajación, relajacion significa callar para escuchar, puedo callar mi boca para escuchar al interlocutor o puedo callar mi mente para escuchar a mi cuerpo, de la misma manera que puedo relajar mi espíritu y trabajar con la única recompensa del trabajo bien hecho, o la sonrisa ante los errores cometidos en el proceso de aprendizaje, pero no puedo estar relajado haciendo algo,ni siquiera respirando pues solamente estoy relajado en el momento final de la espiración, pues el diafragma es el único momento en que se relaja. Pero la relajación también es el único método de recolocar mis huesos cuando han sido desplazados de su postura original, y sin darnos cuenta el aikido me recoloca, de devuelve a esa postura original, posee esa magia siempre que lo practiquemos relajadamente y con la sabia aportación de un buen profe, compañero o simplemente con ese sentido tan poco común llamado sentido común.
Sin embargo otra de las cualidades físicas básicas que considero maltratadas en el aikido es la fuerza, la fuerza no es simplemente una formulita que casi todos conocemos como que la fuerza es el producto de la masa por la aceleración. Esto nos llevaría la conclusión de que sin fuerza no hay movimiento y a estos niveles de Artista Marcial no se llega sin más. Acaso dicha formula no está relacionada con el coseno del ángulo al que aplico mi fuerza, si la aplico en la dirección correcta dicho coseno es uno, lo que da total validez a la formula, pero si la dirección es a 90º el coseno es cero y la formula no vale para nada, este camino es el intermedio, que debemos conocer para llegar a la anticipación de los grandes maestros y que sin embargo no prestamos demasiada atención, simplemente miramos el final y pasamos de largo por la correcta ejecución de la técnica, Picaso puede opinar que le gustaría pintar como un niño, pero ha pasado por largas sesiones de ajuste entre lo que quiere plasmar y la mano que lo dibuja, de la misma manera que vemos a un gran maestro y nadie se fija en la fuerza de voluntad que ha supuesto llegar a esos niveles de adiestramiento tras en las largas sesiones. La gran dificultad que supone la fuerza estriba en el ajuste de la dirección y aplicar la fuerza justa, si la dirección es la correcta ya hemos dicho que el coseno del ángulo es uno, pero el otro gran problema estaría relacionado con la cantidad de fuerza, de tal manera que si aplico demasiada, puede que ejecute la técnica, pero todo es proceso es un engaño ya que suele ser el uke el que se acopla a mi mala actuación y a eso le llamamos ser un buen uke -mentira-, de la misma manera que insistimos en trabajar relajadamente y el susodicho buen uke se vuelve a acoplar a mi mala actuación. De esta manera montamos un paradigma que no tiene mucho que ver con un verdadero arte marcial interno.Podríamos concluir que para recolocar el armazón que son mis huesos más que andar totalmente relajado he de aplicar la fuerza justa y cuanto menor sea dicha fuerza es que voy encontrando el equilibrio. ¿Equilibrio?, ¿Movimiento?, todo eso para otro día.
lunes, 10 de noviembre de 2014
elevar la espalda y hundir el pecho
Otra de mis meditaciones mañaneras, o simplemente un encuentro, mañana de encuentros donde corriendo a la luz de la luna y perseguido por una nítida sombra sobreviene el encuentro con el amanecer. Parecen antagónicos y a veces lo son, pero hace muchos años que he comprobado como no ocurre siempre lo mismo.
Y multitud de maestros cuentan demasiadas veces que el Tai-chi y el Yoga son incompatibles, que no debemos practicar uno si practicamos el otro, sin embargo creo que nos empecinamos en demostrar lo bueno que es lo nuestro y si algo no podemos demostrar que es peor que lo que yo practico, pues simplemente lo incompatibilizo.
Mientras corría de buena mañana o noche según se mire, si hay sol o me he levantado, sentía frío en la chepa, esa mochileja que se me instaló hace tiempo y que ahora me molesta y no la puedo regalar. Meditando pienso que la rigidez es fría y la relajación cálida, intento relajar la zona y empiezo a sentir el calor de mi cuerpo, es algo agradable. Me siento mejor, pero esta mente calenturienta que Dios me dio me trae la frase que tanto he oído en Tai-chi "elevar la espalda y hundir el pecho".
Sigo corriendo, sigo sintiendo el calor de mi espalda, la relajación se va instaurando a cada paso, pero me salta otra idea, me golpea porque casi la piso, y si estuviera relacionada la dichosa frase con el pranayama y la meditación de la órbita microcósmica...
Amanecer de sentir, sentir como al tiempo que corro la relajación se instaura en una parte casi olvidada de mi cuerpo, eso me lleva a respirar según indica Van Lysebeth en sus primeros ejercicios de pranayama y comprendo lo oculto de muchas frases en Tai-Chi, ¿y si elevar la espalda? no es más que sentir el aliento subir desde el sacro hasta el cráneo por la parte posterior, mientras inspiro, ¿y si hundir el pecho? está referido a sentir el aliento descender por la parte anterior mientras inspiro. La verdad es que al final puedo decir que no sé nada, que no sé a que se refirió el indicar la susodicha frase, que no se si está contraindicado el yoga si se practica Tai-chi...
Lo que está claro es que esta mañana he disfrutado de una luna más que luminosa que me ha regalado mi sombra como compañera hasta que ha empezado a amanecer, he disfrutado de sensaciones olvidadas, he disfrutado de un momento de la vida.
Y multitud de maestros cuentan demasiadas veces que el Tai-chi y el Yoga son incompatibles, que no debemos practicar uno si practicamos el otro, sin embargo creo que nos empecinamos en demostrar lo bueno que es lo nuestro y si algo no podemos demostrar que es peor que lo que yo practico, pues simplemente lo incompatibilizo.
Mientras corría de buena mañana o noche según se mire, si hay sol o me he levantado, sentía frío en la chepa, esa mochileja que se me instaló hace tiempo y que ahora me molesta y no la puedo regalar. Meditando pienso que la rigidez es fría y la relajación cálida, intento relajar la zona y empiezo a sentir el calor de mi cuerpo, es algo agradable. Me siento mejor, pero esta mente calenturienta que Dios me dio me trae la frase que tanto he oído en Tai-chi "elevar la espalda y hundir el pecho".
Sigo corriendo, sigo sintiendo el calor de mi espalda, la relajación se va instaurando a cada paso, pero me salta otra idea, me golpea porque casi la piso, y si estuviera relacionada la dichosa frase con el pranayama y la meditación de la órbita microcósmica...
Amanecer de sentir, sentir como al tiempo que corro la relajación se instaura en una parte casi olvidada de mi cuerpo, eso me lleva a respirar según indica Van Lysebeth en sus primeros ejercicios de pranayama y comprendo lo oculto de muchas frases en Tai-Chi, ¿y si elevar la espalda? no es más que sentir el aliento subir desde el sacro hasta el cráneo por la parte posterior, mientras inspiro, ¿y si hundir el pecho? está referido a sentir el aliento descender por la parte anterior mientras inspiro. La verdad es que al final puedo decir que no sé nada, que no sé a que se refirió el indicar la susodicha frase, que no se si está contraindicado el yoga si se practica Tai-chi...
Lo que está claro es que esta mañana he disfrutado de una luna más que luminosa que me ha regalado mi sombra como compañera hasta que ha empezado a amanecer, he disfrutado de sensaciones olvidadas, he disfrutado de un momento de la vida.
sábado, 8 de noviembre de 2014
Diseño y Fin...
Correr...! Entiendo que corriendo puedo ser un buen atleta me aconsejaba un antiguo maestro de Kárate, pero si quiero ser un buen karateka mejor golpeo 1000 mae-geris, pero el caso es que en mi forma de entender la vida no me gusta la especialización, sé que no seré bueno en nada, pero pasan los años y recojo el fruto de mi trabajo.
Decía que en esas meditaciones matutinas que realizo corriendo unas veces con la luna de compañera, otras con el sol y algunas con ambos, me pillan las ideas sin avisar y luego o se me olvidan o bien tengo tantas cosas que hacer.
Descubro el suelo cada vez que apoyo mi pie después del vuelo en cada paso de carrera, pero a veces como el rayo salta una idea se fija en mi mente y me acompaña un rato hasta que me encuentro con el agua fría matutina sobre mi piel, la pobre idea se marcha de mi mente, normal! como para no marcharse! Algunas veces vuelven, como el viajero que huye... dice el tango que tarde o temprano detiene su andar.
En este momento ha vuelto una joven viajera que huyó hace unos días, ¿para qué están diseñadas las artes marciales? Durante siglos se diseñaron para preservar la vida tanto individual como grupal, visto como tal ahora servirían de poco y de hecho con la aparición de las armas de fuego perdieron su función las artes de lucha occidentales.
Sin embargo cada vez que lanzo una patada o un puñetazo compruebo como mi cuerpo no está en la posición correcta, mis huesos se han desplazado del lugar donde durante siglos se colocaron de manera natural. ¿Acaso patear de manera correcta no me obliga a colocar mi cadera en posición orgánica? ¿Acaso esto no es salud? ¿Acaso la salud no preserva la vida? o al menos la felicidad.
Por ambas razones considero que las artes marciales están diseñadas para un fin que no es otro que llegar a la vejez de forma digna, tanto si tengo que defenderme de los ataque de un individuo joven más fuerte que yo o si quiero llegar con la salud suficiente para ser un individuo feliz. Esto me llevaría a la segunda clase de valentía, no tener miedo a sufrir pérdidas, tanto si me siento seguro en cualquier situación de agresión, como si me siento a gusto con un cuerpo que la naturaleza diseñó para estar bien hasta el final de sus días.
Esto me lleva a patear bien y tendré una cadera suficientemente elástica como para poner el alma en su lugar, a caer bien y poder escurrirme de situaciones difíciles... A mantener una inteligencia corporal hasta el final de mis días, para esto y muchas cosas más se diseñaron las artes marciales.
Decía que en esas meditaciones matutinas que realizo corriendo unas veces con la luna de compañera, otras con el sol y algunas con ambos, me pillan las ideas sin avisar y luego o se me olvidan o bien tengo tantas cosas que hacer.
Descubro el suelo cada vez que apoyo mi pie después del vuelo en cada paso de carrera, pero a veces como el rayo salta una idea se fija en mi mente y me acompaña un rato hasta que me encuentro con el agua fría matutina sobre mi piel, la pobre idea se marcha de mi mente, normal! como para no marcharse! Algunas veces vuelven, como el viajero que huye... dice el tango que tarde o temprano detiene su andar.
En este momento ha vuelto una joven viajera que huyó hace unos días, ¿para qué están diseñadas las artes marciales? Durante siglos se diseñaron para preservar la vida tanto individual como grupal, visto como tal ahora servirían de poco y de hecho con la aparición de las armas de fuego perdieron su función las artes de lucha occidentales.
Por ambas razones considero que las artes marciales están diseñadas para un fin que no es otro que llegar a la vejez de forma digna, tanto si tengo que defenderme de los ataque de un individuo joven más fuerte que yo o si quiero llegar con la salud suficiente para ser un individuo feliz. Esto me llevaría a la segunda clase de valentía, no tener miedo a sufrir pérdidas, tanto si me siento seguro en cualquier situación de agresión, como si me siento a gusto con un cuerpo que la naturaleza diseñó para estar bien hasta el final de sus días.
Esto me lleva a patear bien y tendré una cadera suficientemente elástica como para poner el alma en su lugar, a caer bien y poder escurrirme de situaciones difíciles... A mantener una inteligencia corporal hasta el final de mis días, para esto y muchas cosas más se diseñaron las artes marciales.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)