martes, 8 de mayo de 2012

tu mejor maestro

Lo que escribo ahora está tomado de abulescencia con leves modificaciones, pero a una persona que se interesa por las artes marciales le puede ser de vital importancia.
Pues a vueltas con los que se suelen autodenominar maestros y otros tantos no dudan en llamarlos como tal, y ante reflexiones mías sobre que un maestro ha de ser tan humilde que no se note apenas su pisada y casi nadie lo pueda descubrir o seguir, a no ser que sea un buen buscador; que su única búsqueda sea la felicidad de los que le rodean y entiendo por felicidad la del camino difícil por duro que parezca al mismo tiempo y que no dude en aceptar a los alumnos que realmente sepan interpretar sus palabras y al final sean personas en su más amplio sentido de la palabra.
Pues por esos caminos que tanto me dan, dan fuerza a mis piernas a cada paso, dan fuerza de voluntad a mi cerebro y alimentan mi alma en reflexiones maravillosas que la mayoría de las veces olvido, sobre todo porque como "una cosa es predicar y otra dar trigo", por más que fomento en mis alumnos la toma de notas en el momento más cercano que se pueda, yo suelo olvidar dichas reflexiones y luego todo queda en el olvido.
Pues he llegado a la conclusión que el verdadero maestro es nuestro cuerpo, entendiendo por cuerpo todo lo físico que somos -lo entendamos o no-, incluido el cerebro. Por lo tanto pensando de esa manera, hemos de cuidarlo sin obsesionarnos, pidiendo ayuda siempre que sea necesario a los profesionales que necesitemos - a ser posible, psicólogos, preparadores físicos, incluso cuando se desvíe demasiado de la salud a médicos o terapeutas, algunos curas han tenido dicha función-, dejando que si algún verdadero maestro aparece por nuestras vidas nos deje caminar a su lado, porque un verdadero maestro no se sitúa sobre nadie para dar consejos o vivir del cuento como hacen muchos charlatanes.
Nuestro cuerpo nos acompañará toda la vida y de muy poco nos va a servir si no lo cuidamos de forma integral, ¿que entiendo por cuidarlo de forma integral?, pues que si tengo que salir al campo a caminar o correr, pues salgo; pero que si tengo que charlar con un amigo sobre un problema que me aflige, pues hablo; que si tengo que salir de birras porque me encuentro demasiado solo en mi casa y quiero sentirme un ser social, pues salgo. Pero todo ello hace que sea feliz, sin engaños, sin sermones externos que buscan que me enganche a su rollito.

Antiguamente, la gente era moderadamente feliz, tenía que luchar por la vida, por subsistir, tenía un polo individuo cultivado de forma casi inadvertida y un polo especie que también era el fruto de la sociedad que lo envolvía, no se distinguía el trabajo muscular del mental o del social, simplemente se trabajaba duramente con una finalidad, y sin darnos cuenta la intención de dicho trabajo cultivaba la mente.
Si enlazo dicho artículo con el trabajo que me pueden dar los deportes de lucha y combate y en especial el taekwondo tradicional, considero que una herramienta fundamental para forjar un espíritu puede ser simplemente el trabajo tenaz en un arte marcial y yo soy de los que ando enamorado de más de uno, por  todo ello inicié este blog hace mucho tiempo y después de llevar en blanco unos años ahora empiezo a incluir reflexiones sobre la actividad física y mental, sobre las artes marciales y sobre todo sobre la persona como ente global e inmerso en un mundo al que debemos amar.

jueves, 3 de mayo de 2012

al principio

Despues de tanto tiempo que se creó este blog, he pensado que no está nada mal empezar a contar en él mis ideas sobre este deporte, arte marcial y modo de vida y de paso comentar todo lo que pueda estar relacionado con estos temas. Incluso puede que agregue algunos comentarios que considere relacionados y ya haya publicado en abulescencia.
Gracias por confiar en su contenido!