martes, 24 de diciembre de 2013

el tiempo y el esfuerzo

Dos dípticos de un cuadro que se llama entrenamiento, ambos van a conformar el progreso y de la misma manera que el espíritu es algo que puede llegarnos en forma de impronta y si se tiene se supera dicha impronta y si no se tiene, tendremos que seguir entrenando.
Tanto la condición física, como la técnica, necesitan de un tiempo y de un esfuerzo mínimo, si queremos encontrar ese espíritu del que tanto se habla en artes marciales. El tiempo es el que nos indica que la premura no es buena, que el cuerpo en el que habitamos necesita reforzarse tanto a nivel muscular, oseo como neuronal, algo que casi no se nota, pero que si nos detenemos a mirar el pasado vemos como el entrenamiento ha dejado huella en nosotros.
En cuanto al esfuerzo, más lo entiendo como dos viñetas, una que sería el trabajo mínimo cuando entrenamos, aquel umbral que si no lo superamos no obtendremos mejora y la otra viñeta sería la frecuencia de dicho esfuerzo ya que si volvemos al estado en que nos encontrábamos antes de un entrenamiento, cuando volvemos al siguiente, tendremos que vivir varias vidas para encontrar resultados convincentes.
Recordemos que entrenar artes marciales es como empujar...

domingo, 15 de diciembre de 2013

Y... dicen los nuevos descubrimientos

Algo que ya sabíamos hace tanto tiempo los que practicamos algún arte marcial, en mi caso diversos, puede apetecerme pasar de pegar patadas o hacer pumses y katas a recordar que tengo una katana para terminar en lo que más me incomoda ponerme a prácticar, pero que una vez que empiezo me va enganchando.
Repaso técnicas y sobre todo caidas, bueno sobre todo sobre todo... repaso que un arte marcial es como empujar una carreta cuesta arriba, por lo que no debo dejar ningún día sin practicar si realmente me quiero acercar al arte.

Entonces me doy cuenta que mi cuerpo se va adaptando a los nuevos paradigmas en forma de ir acoplandose física y psiquicamente al nuevo entrenamiento, todo ello me llevará con el paso del tiempo a un punto en que sea capaz de manifestar el progreso y entonces vendrán los estudiosos y me contarán que en sus tesis y demás  vericuetos del método científico lo que yo voy constatando día a día.

QUE SI SOY CAPAZ DE ENTRENAR TODOS LOS DÍAS, NO IMPORTA LA EDAD QUE TENGO PARA SEGUIR APRENDIENDO.

La gran diferencia es que ellos conocen la teoría, mientras que

mi cuerpo conoce el suelo sobre el que caigo y que me ayuda a levantarme.

domingo, 8 de diciembre de 2013

mi mejor libro

Esta vez no pretendo atraer tu atención con el título, es simplemente una reflexión que me ha surgido de pronto, sin avisar, esas que llaman improntas, pero que a pesar de ser importantes se nos olvidan tan pronto, que no dejamos huella.
Volver o mejor dicho empezar (pocos meses hace más de 15 años no es nada) a practicar Aikido a mis cincuenta y muchos, vamos que si redondeamos estaría más cerca de los sesenta, me ha llevado a tropezar con otra disciplica corporal, pero mis ganas de aprender no son menores que tenía cuando Yotsiasu Doy García (esto último para los amigos) me examinaba de amarillo de Karate a finales de los 70.
La verdad es que me he encontrado con una gran diferencia, entonces tenía un cuerpo joven, una mente inquieta y muchas ganas, hoy me encuentro que mi cuerpo ya no es tan joven, aunque mi mente y mis ganas siguen son parecidas a las de antaño.
El caso es que no os voy a relatar lo que mi padre llamaba "chacalacas de viejo", porque he decidido que si tengo una mente joven, mi cuerpo puede volver o incluso mejorar, no penseis que "se me ha ido la pinza", es que mi mejor libro es mi cuerpo, solamente tengo que saber leer en él. No creo demasiado en la dualidad cuerpo mente que tanto estuvo de moda hace años, mi cuerpo incluye mi cerebro, mis nervios etc etc. Mi alma es otra cosa.
Sin darme cuenta veo una mente perseverante, que olvida algunas cosas, pero que es capaz de repasar más veces, si no quiere olvidar; que se ha vuelto más tranquila y observadora, lo que me ha llevado a saber leer en este libro maravilloso, porque un libro no es nada más que un trozo de leña si no sabemos leer. 
Llegamos al final del escrito viendo la luz de la reflexión,  


MI CUERPO ES EL MEJOR LIBRO Y EL SENTIDO COMÚN EL LENGUAJE PARA ENTENDERLO.

domingo, 20 de octubre de 2013

la vuelta a los princípios

Título sugerente del que podemos comentar tanto como queramos, en cuanto al vocablo principios le podemos aplicar variedad de acepciones, unas morales otras físicas.
El tema es que tras casi cuarenta años de mi primer examen de amarillo vuelvo a intentarlo otra vez, en otra disciplina de orígenes locales cercanos y filosofía parecida aunque con técnicas muy diferentes.
Podría seguir charlando y charlando sobre el tema, pero el caso es que si lo hago me perdería un rato de práctica, he pasado de una época en la que buscábamos con lupa cualquier conocimiento perdido por las bibliotecas a tener a mano tanto que casi se nos olvida practicar con algo que la vida nos regaló durante miles de años, el aprendizaje corporal...Bye