martes, 21 de enero de 2014

siéntate a la puerta de tu casa...

"Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo". Frase que he repetido muchas veces a lo largo de los años y siempre con una intención, siempre pensando en la no acción, pero realmente es un concepto que no pillo fácilmente.
Sin embargo tomando la frase en sentido figurado y trasladando el tema al combate duro y puro, acaso "siéntate a la puerta de tu casa", no lo podemos interpretar como estar en tu centro, estando en nuestro centro simplemente dejamos que los acontecimientos acudan. Sentarse no se refiere a estar demasiado relajado y descansando, se refiere a estar en una postura relajada pero alerta, algo como sentarse al borde de la silla que te sirve de soporte pero que si te relajas demasiado te puedes caer. Los monjes que pasaban horas y horas cantando gregorianos, solían tener un pequeño apoyo para la base de la columna que les permitía cantar perfectamente sin embotar demasiado las articulaciones de las piernas.
De la misma manera, podemos interpretar "pasar el cadáver de tu enemigo", como que el oponente al acercarse, si lo hace de manera tensa y agresiva (cadáver=tensión, fuerza bruta), nos da un punto de apoyo para ejecutar una técnica. No debemos entrar en la guardia de un oponente con una técnica predeterminada y menos con una tensión muscular considerable, hemos de entrar en su guardia tan vacíos como podamos, ya que de esta manera nunca conocerá nuestra intención, nada que ver con el guerrero que se lanza al ataque sabiendo lo que va a hacer, de esa manera el oponente puede adivinar tus técnicas. Si queremos entrar en el centro del oponente hemos de hacerlo con la mente vacía, incluso sin afán ni fin de provecho. De esta manera decidiremos cuando y como ejecurtaremos la técnica, pudiendo cambiarla si fuera necesario dentro de la ejecución misma. A esto se refiere volver a ser como un niño; en cualquier arte, muchas grandes figuras de todos los tiempos nos confunden cuando al llegar a la vejez dicem que ahora hacen la técnica como si fueran niños, en realidad nadie les ha quitado todas las horas que han empleado en la ejecución técnica.