sábado, 7 de junio de 2014

Las tentaciones del alma...

Hace tanto que reflexioné sobre esto que casi lo olvido, y el caso es que no me gusta demasiado olvidar, sobre todo porque es difícil aprender si se olvida tan fácilmente.
Andaba Jesús por el desierto cuando el demonio le tentó, no se si porque eran un poco mariquitas o porque no tenía otra manera de manifestarse, pero ambos dos solitos por el desierto ya me da que pensar.
Yo no se muy bien si las tentaciones a las que me refiero son el mundo el demonio y la carne, el mundo lo entiendo, quien no se va de birras con los amiguetes, la carne está claro cuando entra la adolescencia y uno es un saco de hormonas con nada que huela una hembra, peca. Y buen gusto que da pecar aunque sea con el pensamiento o a mano. Incluso cuando las hormonas andan escasas el recuerdo hace el resto. Pero eso del demonio ¿qué es?.
¿No será el ego en forma de demonio multiforme? Ese que nos engaña con tretas para hacernos sentir importantes, yo diría que eso es lo que tenemos que cortar cuando entrenamos aikido, mejor si hacemos las caídas silenciosas, nos hacemos menos daño aunque los compañeros no valoren tanto como caemos, mejor si hablamos poco y con nuestro ejemplo enseñamos al resto. Mejor si ponemos toda la atención en nuestro interior cada vez que cortamos con el sable aprendiendo de cada estocada que mi ego lo controlo yo.
Puede que nadie lea esto pero me ha quedado muy tranquilo al exponerlo y mi ego de paso no se resiente con las opiniones de la concurrencia, simplemente me doy cuenta que todavía puedo trasmitir.