Otra de mis meditaciones mañaneras, o simplemente un encuentro, mañana de encuentros donde corriendo a la luz de la luna y perseguido por una nítida sombra sobreviene el encuentro con el amanecer. Parecen antagónicos y a veces lo son, pero hace muchos años que he comprobado como no ocurre siempre lo mismo.
Y multitud de maestros cuentan demasiadas veces que el Tai-chi y el Yoga son incompatibles, que no debemos practicar uno si practicamos el otro, sin embargo creo que nos empecinamos en demostrar lo bueno que es lo nuestro y si algo no podemos demostrar que es peor que lo que yo practico, pues simplemente lo incompatibilizo.
Mientras corría de buena mañana o noche según se mire, si hay sol o me he levantado, sentía frío en la chepa, esa mochileja que se me instaló hace tiempo y que ahora me molesta y no la puedo regalar. Meditando pienso que la rigidez es fría y la relajación cálida, intento relajar la zona y empiezo a sentir el calor de mi cuerpo, es algo agradable. Me siento mejor, pero esta mente calenturienta que Dios me dio me trae la frase que tanto he oído en Tai-chi "elevar la espalda y hundir el pecho".
Sigo corriendo, sigo sintiendo el calor de mi espalda, la relajación se va instaurando a cada paso, pero me salta otra idea, me golpea porque casi la piso, y si estuviera relacionada la dichosa frase con el pranayama y la meditación de la órbita microcósmica...
Amanecer de sentir, sentir como al tiempo que corro la relajación se instaura en una parte casi olvidada de mi cuerpo, eso me lleva a respirar según indica Van Lysebeth en sus primeros ejercicios de pranayama y comprendo lo oculto de muchas frases en Tai-Chi, ¿y si elevar la espalda? no es más que sentir el aliento subir desde el sacro hasta el cráneo por la parte posterior, mientras inspiro, ¿y si hundir el pecho? está referido a sentir el aliento descender por la parte anterior mientras inspiro. La verdad es que al final puedo decir que no sé nada, que no sé a que se refirió el indicar la susodicha frase, que no se si está contraindicado el yoga si se practica Tai-chi...
Lo que está claro es que esta mañana he disfrutado de una luna más que luminosa que me ha regalado mi sombra como compañera hasta que ha empezado a amanecer, he disfrutado de sensaciones olvidadas, he disfrutado de un momento de la vida.
Sobre artes marciales en general; y experiencia personal, de un individuo que enamorado de estas disciplinas y de toda la filosofía que las acompaña, empezó a practicar cuando la vida y la economía le permitió, pero que no ha perdido su gusto por estas disciplina.
lunes, 10 de noviembre de 2014
sábado, 8 de noviembre de 2014
Diseño y Fin...
Correr...! Entiendo que corriendo puedo ser un buen atleta me aconsejaba un antiguo maestro de Kárate, pero si quiero ser un buen karateka mejor golpeo 1000 mae-geris, pero el caso es que en mi forma de entender la vida no me gusta la especialización, sé que no seré bueno en nada, pero pasan los años y recojo el fruto de mi trabajo.
Decía que en esas meditaciones matutinas que realizo corriendo unas veces con la luna de compañera, otras con el sol y algunas con ambos, me pillan las ideas sin avisar y luego o se me olvidan o bien tengo tantas cosas que hacer.
Descubro el suelo cada vez que apoyo mi pie después del vuelo en cada paso de carrera, pero a veces como el rayo salta una idea se fija en mi mente y me acompaña un rato hasta que me encuentro con el agua fría matutina sobre mi piel, la pobre idea se marcha de mi mente, normal! como para no marcharse! Algunas veces vuelven, como el viajero que huye... dice el tango que tarde o temprano detiene su andar.
En este momento ha vuelto una joven viajera que huyó hace unos días, ¿para qué están diseñadas las artes marciales? Durante siglos se diseñaron para preservar la vida tanto individual como grupal, visto como tal ahora servirían de poco y de hecho con la aparición de las armas de fuego perdieron su función las artes de lucha occidentales.
Sin embargo cada vez que lanzo una patada o un puñetazo compruebo como mi cuerpo no está en la posición correcta, mis huesos se han desplazado del lugar donde durante siglos se colocaron de manera natural. ¿Acaso patear de manera correcta no me obliga a colocar mi cadera en posición orgánica? ¿Acaso esto no es salud? ¿Acaso la salud no preserva la vida? o al menos la felicidad.
Por ambas razones considero que las artes marciales están diseñadas para un fin que no es otro que llegar a la vejez de forma digna, tanto si tengo que defenderme de los ataque de un individuo joven más fuerte que yo o si quiero llegar con la salud suficiente para ser un individuo feliz. Esto me llevaría a la segunda clase de valentía, no tener miedo a sufrir pérdidas, tanto si me siento seguro en cualquier situación de agresión, como si me siento a gusto con un cuerpo que la naturaleza diseñó para estar bien hasta el final de sus días.
Esto me lleva a patear bien y tendré una cadera suficientemente elástica como para poner el alma en su lugar, a caer bien y poder escurrirme de situaciones difíciles... A mantener una inteligencia corporal hasta el final de mis días, para esto y muchas cosas más se diseñaron las artes marciales.
Decía que en esas meditaciones matutinas que realizo corriendo unas veces con la luna de compañera, otras con el sol y algunas con ambos, me pillan las ideas sin avisar y luego o se me olvidan o bien tengo tantas cosas que hacer.
Descubro el suelo cada vez que apoyo mi pie después del vuelo en cada paso de carrera, pero a veces como el rayo salta una idea se fija en mi mente y me acompaña un rato hasta que me encuentro con el agua fría matutina sobre mi piel, la pobre idea se marcha de mi mente, normal! como para no marcharse! Algunas veces vuelven, como el viajero que huye... dice el tango que tarde o temprano detiene su andar.
En este momento ha vuelto una joven viajera que huyó hace unos días, ¿para qué están diseñadas las artes marciales? Durante siglos se diseñaron para preservar la vida tanto individual como grupal, visto como tal ahora servirían de poco y de hecho con la aparición de las armas de fuego perdieron su función las artes de lucha occidentales.
Por ambas razones considero que las artes marciales están diseñadas para un fin que no es otro que llegar a la vejez de forma digna, tanto si tengo que defenderme de los ataque de un individuo joven más fuerte que yo o si quiero llegar con la salud suficiente para ser un individuo feliz. Esto me llevaría a la segunda clase de valentía, no tener miedo a sufrir pérdidas, tanto si me siento seguro en cualquier situación de agresión, como si me siento a gusto con un cuerpo que la naturaleza diseñó para estar bien hasta el final de sus días.
Esto me lleva a patear bien y tendré una cadera suficientemente elástica como para poner el alma en su lugar, a caer bien y poder escurrirme de situaciones difíciles... A mantener una inteligencia corporal hasta el final de mis días, para esto y muchas cosas más se diseñaron las artes marciales.
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