martes, 10 de febrero de 2015

cuando las cosas se hacen...reflexionamos sobre los errores

Lógicamente, cuando las cosas se hacen bien no hay problema con casi nada, nuestro cuerpo responde de forma maravillosa y avanzamos hacia estar un poco mejor - quería decir la perfección, pero eso no existe-
El problema sobreviene cuando el que empieza a hacer Aikido es un abulescente (abuelo con espíritu de adolescente). Esto es realmente serio, es una persona que quiere llegar, pero que su cuerpo no responde.
Podemos resolver el tema de múltiples maneras, la primera sería buscar un entrenador personal de calidad, pero estos no aparecen por mi pueblo, tendría que salir fuera a buscarlo y a unos precios que no me puedo permitir.
Otra forma de resolverlo sería entrenar  de forma regular y con conciencia de todo mi progreso, otro problema y es que en mi pueblo no tengo un club de Aikido y que el más cercano se encuentra a 80 km, y un servidor "erre que erre", que me gusta esta disciplina, que me puede ayudar una barbaridad a nivel personal.
Pues a pesar de ser indisoluble la persona como tal me voy a centrar en el soporte físico, en lo que puede aportar a mi cuerpo.
El aikido es relajación, relajacion significa callar para escuchar, puedo callar mi boca para escuchar al interlocutor o puedo callar mi mente para escuchar a mi cuerpo, de la misma manera que puedo relajar mi espíritu y trabajar con la única recompensa del trabajo bien hecho, o la sonrisa ante los errores cometidos en el proceso de aprendizaje, pero no puedo estar relajado haciendo algo,ni siquiera respirando pues solamente estoy relajado en el momento final de la espiración, pues el diafragma es el único momento en que se relaja. Pero la relajación también es el único método de recolocar mis huesos cuando han sido desplazados de su postura original, y sin darnos cuenta el aikido me recoloca, de devuelve a esa postura original, posee esa magia siempre que lo practiquemos relajadamente y con la sabia aportación de un buen profe, compañero o simplemente con ese sentido tan poco común llamado sentido común.
Sin embargo otra de las cualidades físicas básicas que considero maltratadas en el aikido es la fuerza, la fuerza no es simplemente una formulita que casi todos conocemos como que la fuerza es el producto de la masa por la aceleración. Esto nos llevaría la conclusión de que sin fuerza no hay movimiento y a estos niveles de Artista Marcial no se llega sin más. Acaso dicha formula no está relacionada con el coseno del ángulo al que aplico mi fuerza, si la aplico en la dirección correcta dicho coseno es uno, lo que da total validez a la formula, pero si la dirección es a 90º el coseno es cero y la formula no vale para nada, este camino es el intermedio, que debemos conocer para llegar a la anticipación de los grandes maestros y que sin embargo no prestamos demasiada atención, simplemente miramos el final y pasamos de largo por la correcta ejecución de la técnica, Picaso puede opinar que le gustaría pintar como un niño, pero ha pasado por largas sesiones de ajuste entre lo que quiere plasmar y la mano que lo dibuja, de la misma manera que vemos a un gran maestro y nadie se fija en la fuerza de voluntad que ha supuesto llegar a esos niveles de adiestramiento tras en las largas sesiones. La gran dificultad que supone la fuerza estriba en el ajuste de la dirección y aplicar la fuerza justa, si la dirección es la correcta ya hemos dicho que el coseno del ángulo es uno, pero el otro gran problema estaría relacionado con la cantidad de fuerza, de tal manera que si aplico demasiada, puede que ejecute la técnica, pero todo es proceso es un engaño ya que suele ser el uke el que se acopla a mi mala actuación y a eso le llamamos ser un buen uke -mentira-, de la misma manera que insistimos en trabajar relajadamente y el susodicho buen uke se vuelve a acoplar a mi mala actuación. De esta manera montamos un paradigma que no tiene mucho que ver con un verdadero arte marcial interno.

Podríamos concluir que para recolocar el armazón que son mis huesos más que andar totalmente relajado he de aplicar la fuerza justa y cuanto menor sea dicha fuerza es que voy encontrando el equilibrio. ¿Equilibrio?, ¿Movimiento?, todo eso para otro día.