sábado, 19 de agosto de 2017

Sistema, orden y eficacia.

Así es como recuerdo mis estudios sobre los principios de la pedagogía, lo cierto es que a veces pensamos que las cosas ocurrieron tal y como las recordamos, pero de una u otra manera, estos tres vocablos que me acompañan hace más de 40 años me han ayudado bastante en mi trabajo.
Por eso considero como tantas otras veces que es necesario volver a los principios, sobre todo cuando cambia el escenario y los tiempos.
Para la primera coordenada cartesiana podríamos tomar la palabra "sistema", que por cierto puede ser bastante compleja, pero voy a simplificarla para encauzar el entrenamiento, primero en el tiempo, determinando cuando y cuanto voy a entrenar, algo que puede resultar más difícil de lo que pueda parecer, ya que sobre el papel planificar es una cosa y ponerse al entrenamiento es otra y en mi caso han sido demasiadas las veces que no llego a cumplir los tiempos de entreno,
Pero para cuadrar el tema del párrafo anterior, tendré que deslindar el entrenamiento físico del entrenamiento técnico y en mi caso puede resultar mucho más complejo ya que tendré que ver cuántos materias voy a coger, así como el nivel que pretendo alcanzar. No es lo mismo entrenar Aikido solamente, que plantearme volver a competir en Taekwondo sin olvidar el Aikido, pero todo no termina si pretendo volver al Hapkido. Todo esto sin olvidar el Haidong Gumdo. Todo se vuelve complejo! Pero para esto están los papeles, donde se escribe y se borra y si es necesario se tira para volver a otro nuevo.
La segunda coordenada cartesiana sería el orden, priorizando de lo más importante a lo menos y eso teniendo en cuenta los objetivos en base a los exámenes y las competiciones que pueden variar bastante. Pero el orden en importancia sobre las materias a priorizar no lo es todo, también lo es en el tiempo más aprovechable.
La tercera coordenada cartesiana vendría como resultado de las dos anteriores, si las planificación física es buena, las lesiones respetarían la calidad y la cantidad de trabajo siempre que vengan de un buen trabajo, pero este tema se complica bastante en las artes marciales. El resto de la eficacia tendría menos importancia ya que no estaría relacionada ni con la consecución de cinturones y los resultados en las competiciones. En la sociedad actual la eficacia no suele estar relacionada con el verdadero objetivo de las artes marciales ya que la lucha por la vida ahora en nuestra sociedad no suele ser lo fundamental en nuestro día a día.

domingo, 18 de junio de 2017

Sigo estando

A veces el silencio puede significar demasiadas cosas, son muchos los meses pasados, muchos los días sin sentarme ante este momento de reflexión y lo que es peor, una vez acostumbrado al silencio te queda poco por contar.
Cierto que ha pasado tiempo, al igual que han pasado esfuerzos, sudores, exámenes, cursos y tantas cosas que seguro que si intento recordarlas, serán muchas las que deje en el tintero.
Por no decir los interrogantes no solucionados, sobre la madurez alcanzada, sobre si la ejecución técnica ha sido la correcta, si todo esto sirve para algo cuando le aplico la velocidad correcta, intuición famosa y milagrosa palabra que nunca encuentro cerca de mi humilde persona o que simplemente se aleja cada vez que pienso en ella, por tanto no ha sido un abandono, sino una evolución.
Ahora comprendo que uno puede correr mucho, pero en grupo se llega más lejos, realmente mis avances han sido en las disciplinas compartidas, ya que de nada sirve mi maestría en Taekwondo, si al final no dedico parte de mi tiempo diaria a su práctica, de nada sirven mis conocimientos en Hapkido sin insistir en seguir recorriendo una camino que se me antojaba maravilloso hace demasiados años, cuando lo único que había en mi cabeza eran muchas teorías maravillosas, de nada sirven los profundos cimientos en karate si quiero refugiarme en ellos ya que lo único que tengo no puede protegerme de nada ya que no he seguido edificando en ellos.
Con esto quiero decir que el esfuerzo constante y consciente ha venido del grupo, dos han sido en los que me he refugiado, por una parte el Tai-Chi, donde me he sentido como un pez en aguas claras, ya que mi práctica ha estado ligada a la enseñanza, el grupo no ha crecido en número, ya que entre otras cosas no era esa mi intención y que lo que realmente pretendo es formarme con la práctica compartida y ver como mis...alumnas mejoran día a día con una ilusión que nunca podía imaginar en los orígenes. La antítesis ha venido de la mano de la práctica del Aikido, en este caso todo ha sido al revés, el que tiene que aprender se ha intentado unir al grupo, y puedo decir que los grupos en los que he entrenado han tenido algo especial, sobre todo la magia de los compañeros, esos que te van corrigiendo día a día, ukemi a ukemi, esos con los que compartes sonrisas, desazones por pensar que no progresas suficiente y sobre todo birras de final de largas jornadas, birras y comidas en cursos que parecen interminables, pero que una vez terminado tienes sensaciones muy especiales. Antítesis por ser maestro en uno y en otro procurar dejar mi ego en la puerta para que el maestro vaya dirigiendo la enseñanza, algo mucho más difícil de lo que parece en mi caso, no es sencillo después de tantos años de bagaje en este mundo no pensar en lo vivido, no pensar donde seré capaz de llegar, para centrar la atención en detalles que se me escapan en cada explicación, para aprender ejecutando y recibiendo las técnicas en cada momento y con cada compañero, una riqueza en la que no debemos pensar, sino adaptarnos a la situación. Detalles de se van puliendo diariamente y empezar a ser consiente de que "lo que realmente importa no es donde voy a llegar siendo como soy, sino que la distancia por recorrer no se puede acortar" el único atajo que podemos encontrar es "recorrer el camino de forma consciente, disfrutando cada momento", los otros caminos nunca nos llevarán a buen puerto.